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La Hora en Tacna, Perú

Radio de la minera fue incendiada por comuneros de Fuerabamba. Mientras intento de diálogo no prospera, trabajadores mineros marchan en Lima.

La paz aún es esquiva en Challhuahuacho, Apurímac. A una semana del violento desalojo de los comuneros de Fuerabamba, de propiedad de la empresa MMG Las Bambas, los enfrentamientos no cesan y ayer los huelguistas atentaron contra la radio Surphuy de la minera. Incendiaron la antena del medio de comunicación.

“Al parecer, lanzaron un artefacto explosivo y causaron severos daños a nuestra planta transmisora. Denunciamos públicamente este hecho que atenta contra la libertad de expresión”, indicaron desde la radio. Informaron que los comuneros fueron identificados por el sistema de seguridad de la antena. “Se realizarán las denuncias respectivas a los autores”, agregaron.

Este atentado se suma a la lista de daños materiales contra la minera. Luminarias, excavadoras, chancadora móvil, 4 camiones, 5 camionetas, grúa, 2 grupos electrógenos, paneles solares, caseta de vigilancia, cámara de videovigilancia, entre otros, fueron quemados por los comuneros en los últimos días.

Pese al estado de emergencia que rige desde el 28 de abril en los distritos apurimeños de Challhuahuacho y Coyllurqui, de la provincia de Cotabambas, persiste la tensión y violencia en ambos territorios. Por el lado de los comuneros también hay saldos, varios comuneros heridos por proyectiles.

Según el reporte de la policía, alrededor de 60 huelguistas se mantienen en la zona de Takiruta, a 200 metros del tajo Ferrobamba, provistos de piedras y huaracas. Otro grupo de comuneros se mantiene en el sector Manantiales, en un terreno de propiedad de Fuerabamba. Su consigna es no permitir el reinicio de operaciones de Las Bambas. Las actividades de producción de cobre están suspendidas desde el 20 de abril.

Condiciones para dialogar

A través de una carta, los comuneros de Fuerabamba respondieron que aceptarán la invitación a conversar del jefe del gabinete, Aníbal Torres, solo si el Gobierno deja sin efecto el estado de excepción y si el encuentro se realiza en una de las dos comunidades en huelga (Fuerabamba y Huancuire).

“Si no levantan el estado de emergencia, no hay diálogo”, advirtió Edison Vargas, presidente de la comunidad.

La invitación del Ejecutivo es para el 7 de mayo. Sin embargo, aún no se pronuncia sobre las condicionantes de la comunidad.

Ceses colectivos

Más de 9.000 trabajadores contratados directa e indirectamente por Las Bambas temen perder sus puestos si persiste el cese de operaciones. Ayer iniciaron protestas para que el Ejecutivo permita que Las Bambas reinicie sus operaciones lo antes posible. Las movilizaciones en diferentes ciudades, incluida Lima, continuarán hoy.

“El Gobierno no debe someterse a la encrucijada, sino que debe hacer respetar el principio de autoridad. A este paso qué podemos esperar. Lo que se viene para nosotros es la suspensión perfecta y un cese colectivo como ya está pasando con algunas contratistas”, apuntó.

El dirigente mencionó que las empresas que subcontratan con Las Bambas no tienen solvencia económica para resistir meses sin operar y empezaron a optar por los despidos.

“(Hoy) continuaremos con la protesta hasta que nuestra voz sea escuchada, pero no confiamos en el Ejecutivo ni en el Congreso, cada quien jala agua para su molino y quiere usar nuestra causa justa para sus fines e intereses”, cuestionó.

Invasión persiste en Huancuire

En el sector de Chalcobamba, segundo tajo de la minera, alrededor de 200 pobladores de la comunidad de Huancuire permanecen en territorio de Las Bambas. La policía todavía no pudo desalojarlos pese a la defensa posesoria extrajudicial ejecutada por la minera, con asistencia de la PNP.

Igualmente, los comuneros de Chila y Choaquere, invasores de Nueva Fuerabamba, permanecen con precarias chozas, en señal de protesta. En estos lugares tampoco hay solución a la vista.