
Un reciente informe jurídico de la Facultad de Derecho de la Universidad Privada de Tacna desglosa cómo las instituciones milenarias, desde la patria potestad hasta el debido proceso, sostienen la estructura legal contemporánea.
En el ámbito académico jurídico de la región, la discusión sobre las bases de nuestro sistema legal mantiene una vigencia absoluta. Un grupo de investigación de la Escuela Profesional de Derecho de la Universidad Privada de Tacna (UPT) ha presentado un exhaustivo análisis titulado “¿Por qué el Derecho Romano sigue con nosotros?”. El estudio, desarrollado en el curso de Sistemas Jurídicos bajo la cátedra del Mag. Mauricio Julio MacLean Cuadros, demuestra que las normas que rigen la cotidianidad del siglo XXI no son invenciones recientes, sino la evolución directa de fórmulas creadas hace más de dos milenios.
El documento —elaborado por los estudiantes Leonardo Badajoz, Álvaro Collatupa, Antuane Díaz, Antonella Estremadoyro, Jorge Figueroa y Briyith Gil— propone un recorrido periodístico y técnico por los pilares que Roma legó al mundo contemporáneo.
El origen: De la tradición oral a la codificación escrita
El Derecho Romano no nació en los grandes escritorios, sino en la necesidad de ordenar la convivencia y resolver los roces cotidianos de la antigua Roma. En sus albores, la sociedad se guiaba por costumbres ancestrales transmitidas de generación en generación.
Sin embargo, el crecimiento de la urbe exigió un cambio radical:
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La Ley de las XII Tablas: Marcó un hito histórico al plasmar por escrito las normas que antes eran orales, garantizando mayor transparencia para los ciudadanos.
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Adaptabilidad: El sistema no quedó estático; se perfeccionó conforme surgieron nuevas necesidades sociales, convirtiéndose en el molde matriz para los ordenamientos jurídicos de Occidente.
Este proceso de maduración dio origen a principios éticos y legales universales. El informe de la UPT resalta que conceptos modernos como la buena fe (actuar con honestidad y respeto), la obligatoriedad de cumplir los acuerdos pactados (pacta sunt servanda) y la máxima de "dar a cada uno lo que le corresponde" provienen directamente de la doctrina romana para asegurar transacciones pacíficas y previsibles.
El impacto en el Derecho Civil y la transformación de la Familia
Uno de los puntos más agudos del análisis aborda el Derecho Civil actual, el cual reconoce a todo individuo como sujeto de derechos y obligaciones, amparando su igualdad ante la ley y su personalidad jurídica. Los investigadores de la UPT recuerdan que las primeras reglas para definir quiénes podían participar en la vida jurídica se esculpieron en Roma, adaptándose con los siglos hasta nuestra realidad actual.
En el espectro del Derecho de Familia, la herencia es aún más evidente, aunque con notables giros humanistas:
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La Patria Potestad: Nació en Roma no como una medida de protección a una incapacidad natural, sino como el poder absoluto y legal del pater familias sobre sus hijos, sin importar la edad de estos. Hoy, la legislación peruana la conserva despojada de ese absolutismo, entendida como un deber de amparo.
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Vías de ingreso familiar: Las tres fuentes romanas para entrar bajo esta potestad —el matrimonio, la adopción y la legitimación— siguen vigentes en los códigos contemporáneos.
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Mecanismos de protección: Las figuras de la tutela (diseñada originalmente para proteger a menores y mujeres) y la curatela (para salvaguardar a personas con afectaciones de salud mental o propensas a la prodigalidad) mantienen su esencia romana de encomendar la administración de bienes y cuidados a un tercero.
El proceso judicial: La fuerza sustituida por el método
Finalmente, el estudio resalta el aporte del Derecho Procesal. Los romanos comprendieron que ante un conflicto interpersonal no bastaba con decretar qué estaba permitido o prohibido; se requería un camino claro y civilizado para reclamar.
"El derecho procesal romano sustituyó la ley del más fuerte por un método ordenado: presentar reclamos, escuchar activamente a las partes involucradas y someterse a una decisión magistral".
Este principio de contradicción y el derecho a ser escuchado antes de recibir cualquier sanción justa y comprobada son las garantías que hoy sostienen los tribunales modernos, impidiendo la arbitrariedad.
Conclusión de la jornada académica: Como bien señalan los futuros hombres y mujeres de leyes de la Universidad Privada de Tacna, la Antigua Roma desapareció materialmente, pero sus estructuras lógicas operan silenciosamente cada vez que un ciudadano firma un contrato, asiste a un juzgado o inscribe un nacimiento. El Derecho Romano no es arqueología jurídica; es el plano arquitectónico de nuestra convivencia social en pleno 2026.











