
La presidenta electa adelantó que implementará operaciones de rastrillaje y buscará integrar al Perú en el "Escudo de las Américas" de Donald Trump. Expertos advierten sobre los riesgos de "bukelizar" la seguridad bajo el amparo del nuevo fuero militar.
LIMA. En el marco de los preparativos para asumir el mando este 28 de julio, la presidenta electa de la República, Keiko Fujimori, ha puesto sobre la mesa una propuesta que promete reconfigurar la seguridad interna y el control territorial del país. Durante una entrevista con un medio colombiano, Fujimori anunció que su administración ordenará operaciones conjuntas de rastrillaje en las zonas fronterizas ejecutadas de manera articulada por las Fuerzas Armadas (FF. AA.) y la Policía Nacional del Perú (PNP).
Esta propuesta cobra especial relevancia debido a que se implementaría en paralelo a la inminente promulgación de una polémica norma aprobada en segunda votación por el Pleno del Congreso, la cual otorga un marco de blindaje legal a los uniformados para que sean investigados exclusivamente en sus fueros militar-policiales, evadiendo la justicia ordinaria.
Rastrillaje fronterizo y el "blindaje" a las fuerzas del orden
De concretarse la medida, el despliegue militar y policial en las fronteras se dará bajo un nuevo esquema judicial. El dictamen legislativo establece que las conductas ilícitas cometidas por los uniformados en ejercicio de sus funciones serán procesadas bajo el fuero privativo militar-policial.
Este blindaje legal ha encendido las alarmas en diversos sectores de la defensa de los derechos humanos:
En diálogo con La República, el abogado Carlos Rivera, integrante del Instituto de Defensa Legal (IDL), alertó sobre la ambigüedad y el peligro de la modificatoria: “Se les está otorgando una amplitud que excede los límites establecidos para tipificar un hecho delictivo como delito de función. El objetivo es abarcar la mayor cantidad posible de hechos delictivos que, técnicamente, hoy no son considerados delitos de función, pero que a partir de esta norma podrían recibir esa denominación”.
Mirada geopolítica: Cooperación con EE.UU. y el "Escudo de las Américas"
Buscando alinearse con las políticas de seguridad de líderes como Donald Trump, Nayib Bukele y Daniel Noboa, la mandataria electa proyecta insertar al Perú en dinámicas de cooperación internacional mucho más agresivas:
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Escudo de las Américas: Fujimori planteó la incorporación del Perú a esta alianza regional de seguridad promovida por el gobierno estadounidense de Donald Trump, diseñada para combatir de frente el narcotráfico, las mafias transnacionales y la migración irregular.
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Apoyo militar estadounidense: Indicó que se permitirá la colaboración y el apoyo de los Estados Unidos en territorio nacional, acotando que se hará “hasta donde la Constitución y la ley de nuestro país lo permitan”.
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Inteligencia y justicia express: Confirmó planes para compartir información de inteligencia táctica en Sudamérica y la masificación de los juzgados de flagrancia a nivel nacional, asegurando que estos tienen una alta efectividad con ratios de sentencia de entre el 85% y 90%.
Críticas al modelo: "¿Bukelizar" el Perú es una estrategia viable?
La intención de Fujimori de replicar el modelo carcelario de El Salvador —donde pretende licitar y construir cinco megacárceles a un ritmo incluso mayor que los ocho meses que le tomó a la gestión de Nayib Bukele— ha generado un fuerte debate entre analistas internacionales.
Para el internacionalista y docente de la PUCP, Ramiro Escobar, intentar trasplantar estas recetas extranjeras sin beneficio de inventario representa un serio desacierto:
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Contextos distintos: Escobar advierte que la realidad de El Salvador es la de un país geográficamente pequeño que lidia principalmente con pandillas (Las Maras).
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La complejidad peruana: En contraste, el Perú y Ecuador enfrentan un tejido criminal mucho más complejo y diverso que incluye narcotráfico, trata de personas y tala ilegal.
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El espejo de Ecuador: El analista recordó que las políticas de mano dura y militarización de cárceles implementadas por Daniel Noboa no han logrado frenar la criminalidad, la cual sigue "disparada" en Ecuador. No obstante, rescató que sí tendría sentido técnico establecer una sólida cooperación fronteriza con el vecino país del norte, debido a que ambos comparten y sufren el accionar de las mismas redes criminales.











