
Una pareja de veraneantes fue denunciada por vecinos del balneario tras intentar pasar una noche bajo las estrellas. Aunque el serenazgo intervino, no hubo base legal para el retiro, abriendo el debate sobre los límites del derecho al espacio público en Tacna.
Lo que empezó como una velada romántica a orillas del mar terminó en un momento de incomodidad y confusión legal. El pasado sábado, una pareja que se hospedaba en la casa de unos familiares en la playa Las Gaviotas decidió instalar una pequeña carpa frente al inmueble para pasar la noche. Sin embargo, el amanecer no trajo calma, sino la llegada del cuerpo de serenazgo.
La denuncia de los vecinos
Ante la sorpresa de los veraneantes, dos agentes municipales se acercaron al lugar. El motivo: múltiples llamadas de los propietarios de las viviendas colindantes, quienes se quejaron por la presencia de la pequeña carpa, aduciendo que estaba "prohibido" acampar en la zona.
Tras una conversación amable, los serenos constataron que la pareja no estaba cometiendo ningún delito ni falta administrativa, por lo que se retiraron sin conminarlos a desarmar la estructura. No obstante, ante el mal sabor de boca generado por la denuncia vecinal, los veraneantes decidieron retirar la carpa voluntariamente y reingresar a su domicilio.
El vacío legal que genera el "mal rato"
Este incidente pone sobre el tapete una realidad incómoda en el balneario tacneño. Si bien la Municipalidad de Boca del Río realiza operativos de sensibilización, en playas como Las Gaviotas no existe una reglamentación específica y pública que prohíba estrictamente la instalación de carpas pequeñas de forma temporal, especialmente cuando no hay consumo de alcohol ni ruidos molestos.
Es fundamental recordar que, según la Ley N° 26856, las playas son bienes de uso público. Los propietarios de las viviendas frente al mar no tienen jurisdicción sobre la arena, ni derecho a decidir quién puede o no disfrutar del litoral, siempre que se respeten las normas de convivencia y limpieza.
"¡Atención a las autoridades de Boca del Río! No podemos permitir que el balneario se maneje bajo el capricho de los vecinos. La playa es de todos, no solo de los que tienen casa frente al mar. Si no hay una ordenanza que prohíba acampar en Las Gaviotas, los vecinos no pueden usar al serenazgo como su seguridad privada para botar a la gente. Hacemos un llamado a la municipalidad para que aclare las reglas de juego. Si está prohibido, pongan carteles; si está permitido, dejen que la gente disfrute. Lo que no se puede tolerar es el hostigamiento a veraneantes que solo quieren disfrutar de una noche bajo las estrellas de manera pacífica."











